Cómo Preparar el Práctico de Oposiciones de Física y Química

Por qué el práctico es diferente a todo lo que has estudiado antes

El práctico no es un examen de física y química al uso: es una prueba de resolución de problemas bajo presión con contenidos extensísimos. Nadie te lo dice claramente al principio y ese es el primer error.

Si llevas un tiempo preparando las oposiciones de Física y Química de Secundaria, probablemente ya sabes que el práctico es el gran filtro. Pero saber que es difícil y entender por qué es difícil son dos cosas muy distintas. Y esa diferencia lo cambia todo a la hora de organizar tu estudio.

El práctico no es un examen de física y química al uso. No te van a pedir que demuestres que dominas una rama completa de la ciencia. Te van a poner delante de 4 o 6 problemas, tienes aproximadamente 2 horas para resolverlos, y el resultado de ese rato determina en gran medida si ese año consigues plaza o no. Eso tiene implicaciones enormes en cómo deberías prepararte, y en este artículo te las cuento desde mi experiencia como opositor que aprobó a la primera.

Si quieres antes una visión general de en qué consiste la prueba y qué bloques temáticos incluye, te recomiendo que empieces por la guía completa de preparación del práctico de oposiciones de FyQ.

El error más común: estudiar física y química en vez de preparar el práctico

Este es el error que más opositores cometen y el que más tiempo hace perder. Y lo entiendo perfectamente porque yo lo cometí también al principio.

Cuando empiezas a prepararte, el instinto natural es coger un buen libro de física (el Tipler o el Burbano, por ejemplo) y otro de química (qué típico es el Chang, eh?) y empezar por el principio. Tiene sentido: quieres dominar la materia, quieres tener una base sólida, quieres entenderlo todo. El problema es que eso no es lo que te van a evaluar. Y, además, siento decirte que en muchas ocasiones, por una cuestión temporal (el tiempo es finito, aunque mientras preparas el práctico necesitaríamos que no lo fuera), no es una aspiración del todo realista.

Te estás preparando para una prueba muy específica. Los tribunales no evalúan si eres un experto en física o en química en sentido amplio. Evalúan si eres capaz de resolver los tipos de problemas que suelen aparecer en las oposiciones de Secundaria, con el planteamiento correcto, la justificación adecuada y dentro de un tiempo limitado. Eso es algo muy concreto y, como consecuencia, prepararlo requiere un enfoque muy concreto. Esta situación me recuerda a la selectividad: imagina que acabas de terminar una carrera de la rama sanitaria, por ejemplo. Seguramente todos en esa situación asumiríamos que tienes unos conocimientos de Biología o de Química muy superiores a los exigidos en Bachillerato, ¿verdad? Bien, pero estoy seguro de que si se te planta delante un examen de selectividad de alguna de estas materias, no sacarías un 10. Esto es porque la selectividad es una prueba, y hay que prepararse específicamente para ella. Otro ejemplo evidente son los idiomas. Las distintas certificaciones de inglés tienen modelos distintos de examen y se preparan de distinta forma, pudiendo dos personas con una nota parecida tener niveles distintos del idioma si hay diferencia en lo específicas que han sido sus preparaciones. Podría seguir poniendo ejemplos donde esto se aplica, como ocurre en el deporte de competición. Pero creo que pillas la idea.

Me costó mucho interiorizar esta idea porque siempre quería dominarlo todo. Pero hay un principio que se aplica perfectamente aquí: no tiene sentido hacer escalada si quiero ser triatleta. Evidentemente de algo te servirá, porque en la escalada y el triatlón hay capacidades físicas compartidas. Pero eso no significa que sea eficiente ni que tenga sentido. Puedes aprender muchísima física estudiando el Tipler o el Chang de cabo a rabo, pero no sé si irías bien preparado al examen práctico de las oposiciones de FyQ. O si te daría tiempo a estudiarlos completos. El objetivo no es convertirte en el opositor que más mecánica sabe de tu comunidad autónoma. El objetivo es ser capaz de defender los problemas que te va a plantear el tribunal.

Esa especificidad es la clave. Y cuanto antes la interiorices, mejor.

Cómo organizar el estudio por bloques

Una vez asumido el enfoque correcto, la siguiente pregunta es por dónde empezar. Y aquí tampoco hay una única respuesta, porque depende mucho de tu formación de base. No es lo mismo preparar las oposiciones siendo físico que siendo químico, ingeniero químico o bioquímico. Pero sí hay una lógica general que me parece la más eficiente para la mayoría.

Por dónde empezar según tu formación

Si te sientes más cómodo con la física, empieza por ahí. Si la química es tu punto fuerte, comienza por la química. Pero esto también va a depender del espacio temporal en el que te prepares. Si es en un año/nueve meses, sin duda tendrás que combinar las dos ramas. Si te preparas con más tiempo (por ejemplo, a dos años vista, de una convocatoria a otra), la cosa cambia. Dentro de cada rama, mi recomendación es clara: empieza siempre por los bloques de base, los que incluyen conceptos transversales que van a aparecer de refilón en casi cualquier otro problema.

En física, ese bloque es la Mecánica. No hay ningún otro bloque del práctico donde el dominio de los conceptos sea tan determinante para el resto. La cinemática te da las herramientas para describir el movimiento. La dinámica te explica por qué ese movimiento ocurre. Y el trabajo y la energía te dan una perspectiva alternativa que simplifica enormemente muchos problemas. Estos tres subbloques se construyen uno sobre el otro, y dominarlos bien es la base más sólida que puedes tener para el resto del examen, ya que estos conceptos se mezclan típicamente con otros bloques en los ejercicios de oposición. Puedes ver cómo preparar cada uno de ellos en la guía de Mecánica para oposiciones de FyQ.

En química, el equivalente es un bloque introductorio de química general: estequiometría, disoluciones, reacciones, mezclas. Conceptos que aparecen continuamente en otros bloques como el equilibrio, el ácido-base o el redox. A partir de ahí, lo más razonable es seguir con equilibrio químico, que sienta las bases para gran parte de la química de la oposición.

Cuánto tiempo necesitas realmente

Esta es la pregunta que todo opositor se hace y a la que pocas academias dan una respuesta honesta. Voy a intentar dártela yo, por si te sirve de ayuda.

Si me preguntas cuánto tiempo hace falta para preparar bien el bloque de Mecánica, mi respuesta es unas 12 semanas. Asumiendo un ritmo medio de estudio, compaginando con otras partes de la preparación. Puede parecerte mucho, pero este bloque se lo merece.

Para la preparación completa del práctico, incluyendo física y química, mi estimación es de unos dos años. Un año para cada rama, aproximadamente. No para aprenderlo todo, sino para dominarlo con el nivel y la profundidad que exige el examen. En un año también se puede hacer, pero implica más horas diarias y asumir que vas a dejar más partes de lado.

Hay que entender que la preparación de este examen debe tener muy en cuenta la estadística para que el enfoque sea el adecuado. Al final, cuantas más ramas, bloques o tipos de problemas/conceptos dominemos, más probabilidades tenemos de superar el práctico. Esa es la realidad, aunque a veces pueda ser frustrante. Así que, como es evidente, lo normal es que una persona que se prepara en dos años esté más preparada para defenderse en la mayoría de posibles ejercicios de examen que una persona que se ha preparado en nueve meses. Ahora, esto no significa que nueve meses no sea suficiente. También depende mucho de nuestro punto de partida. Efectivamente: cada caso es un mundo.

Lo más importante que te puedo decir sobre el tiempo es esto: la mayor parte de tus horas de estudio deben ir al práctico. Los temas son necesarios y hay que estudiarlos, pero las oposiciones de Secundaria de FyQ se aprueban o se suspenden en el práctico.

La trampa de los ejercicios genéricos

Cuando empecé a prepararme, caí también en esto: cogí un libro de ejercicios de Bachillerato y otros de Física General y Química General (universidad) y me puse a resolver problema tras problema. Con el tiempo y mucho trabajo detrás de algún bloque, me sentía razonablemente cómodo… pero no sabía si eso se parecía en algo a lo que me iba a encontrar en el examen.

Y la respuesta, cuando por fin me puse con exámenes reales de convocatorias anteriores, fue que no, no se parecía tanto. Los problemas de bachillerato están pensados para comprobar que un alumno de 16 o 17 años entiende un concepto. Los de Física General (y los de Química tres cuartos de lo mismo) están enfocados a estudiantes universitarios que se centran en algunos conceptos, que van a clases por la mañana y estudian por la tarde, se examinan de una parte de ese temario… Es decir, otra realidad. Los problemas de oposición están pensados para comprobar si tú, opositor, eres capaz de plantear y resolver un ejercicio con varios conceptos entrelazados, en un tiempo limitado, con el nivel de exigencia de quien va a impartir esa materia. Son animales distintos.

Aquí hay una decisión que tarde o temprano vas a tener que tomar: ¿prefieres resolver 200 ejercicios de libro de texto, o 50 ejercicios reales de examen de oposición? Yo elegiría siempre lo segundo. No porque el número de ejercicios no importe (claro que importa), sino porque la calidad y la fidelidad al examen real pesan mucho más que la cantidad. Es mejor haber trabajado a fondo 50 problemas que se parecen a los que te va a poner el tribunal, que 200 que solo se parecen a medias.

Esto es precisamente lo que intento resolver con el pack de ejercicios: trabajar exclusivamente con ejercicios reales de convocatorias anteriores, no con adaptaciones ni con inventos. Si quieres ver ejemplos concretos de este tipo de ejercicios, puedes empezar por la guía de Cinemática o la de Dinámica, donde los desgloso paso a paso.

Qué valora el tribunal (y que casi nadie trabaja)

Cuando aprobé a la primera y después conocí cómo funcionaban los tribunales por dentro, vi algo que se repite curso tras curso: opositores que llegan al resultado numérico correcto y aun así no se llevan la puntuación completa del ejercicio. Y no es porque el tribunal sea especialmente estricto; es porque la nota no depende solo del resultado final.

Lo que se valora es el proceso completo: si planteas correctamente el problema, si identificas bien los datos y la incógnita, si justificas cada paso con el principio o la ley que estás aplicando, si mantienes las unidades correctas durante todo el desarrollo, y si la presentación es clara y ordenada. Un resultado correcto sin ese desarrollo justificado es, en la práctica, un problema a medio hacer a ojos de quien corrige.

Esto tiene una implicación directa en cómo debes entrenar: no basta con comprobar si el número final coincide con la solución. Tienes que acostumbrarte a resolver como si alguien fuera a leer y puntuar cada línea de tu desarrollo, no solo el resultado. Cuando practiques, escribe el planteamiento completo, indica qué principio estás usando y por qué, y no te saltes las unidades aunque te parezca obvio. Es una costumbre que cuesta adquirir, pero que marca una diferencia real en la nota final. Además, esta manera de prepararte te familiariza mucho más con los conceptos que trabajas, facilitándote la interiorización de los mismos. Así es como realmente se comprenden los problemas.

Si te interesa conocer más de mi paso por la oposición y cómo llegué a aprobar a la primera, lo cuento con más detalle en la sección sobre mí.

La gestión psicológica: el factor que nadie menciona

Hay una parte de esta preparación de la que casi nadie habla abiertamente, y es la psicológica. La sensación de no estar nunca suficientemente preparado es constante durante toda la oposición, y el práctico la multiplica: por mucho que domines un bloque, siempre hay otro que sientes más flojo, y el temario es tan extenso que la sensación de ir por detrás no desaparece del todo. A eso hay que sumarle el factor azar de qué ejercicios concretos te van a tocar ese día. Es una combinación que genera bastante ansiedad, y es completamente normal sentirla.

Lo que sí puedes controlar es cómo estructuras tu estudio para que esa ansiedad no te paralice. Un plan de estudio claro, con objetivos concretos por semana, ayuda mucho más de lo que parece: cuando sabes exactamente qué toca trabajar cada semana, dejas de sentir que todo está pendiente a la vez. Hacer simulacros completos y cronometrados, con la periodicidad suficiente, también reduce la incertidumbre, porque convierte el examen en algo familiar en lugar de una incógnita.

Y sobre cuándo sabes que estás «suficientemente preparado»: la señal más fiable no es sentirte tranquilo (te aviso: esa sensación rara vez llega del todo), sino ver que en los simulacros resuelves con soltura la mayoría de los tipos de ejercicios que suelen caer, dentro del tiempo del examen. Cuando eso ocurre de forma consistente, estás preparado, aunque la cabeza te siga diciendo que te falta algo. Aunque a veces te olvides de alguna fórmula. Aunque a veces metas la pata con algún concepto.

En nuestra rama, tendemos a ser muy perfeccionistas. Y esto, a veces, puede ser un problema. Me explico: hay que entender bien esta prueba para que no nos consuma. Si pretendemos dominar todo para sacar un 10 en el examen práctico, la ansiedad nos va a superar (al menos a la mayoría de los mortales). La consistencia, el hacer bien con bastante frecuencia nuevos ejercicios de examen… eso es lo que te indica que estás bien preparado.

Por dónde empezar hoy

Si has llegado hasta aquí, ya tienes lo más importante: sabes que el práctico se prepara de forma distinta a como se estudia física o química en general. Ahora toca pasar a la acción.

Mi recomendación es que empieces por Mecánica, porque es la base sobre la que se apoya buena parte del resto del examen, y que trabajes desde el principio con ejercicios reales de convocatorias anteriores, no con ejercicios genéricos de libro.

Si quieres empezar ya con ese bloque, aquí tienes la guía completa de Mecánica para oposiciones de FyQ. Y si prefieres ir directamente a practicar con ejercicios reales de los distintos bloques resueltos paso a paso, este es el pack de ejercicios de convocatorias anteriores.

Si aún no estás en el momento de empezar pero quieres que te avise cuando publique nuevo contenido o abra el curso completo, puedes dejarme tu email aquí:

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