Cómo Preparar el Práctico de las Oposiciones de Física y Química

Cómo es el examen práctico de las oposiciones de Física y Química

La parte práctica es uno de los grandes retos de las oposiciones de Física y Química. Su dificultad no reside únicamente en resolver problemas complejos, sino en la enorme variedad de contenidos y herramientas que un opositor puede necesitar dominar para enfrentarse al examen.

El formato de la prueba práctica no es idéntico en todas las comunidades autónomas ni necesariamente se mantiene entre convocatorias. Puede variar el número y el tipo de ejercicios, el tiempo disponible, el peso de Física y Química o la presencia de otras cuestiones de carácter práctico. Por eso, antes de planificar tu preparación, es fundamental consultar la convocatoria y los criterios específicos de la comunidad en la que vayas a presentarte.

Esta guía se centra principalmente en la preparación de los problemas de Física y Química que forman parte del práctico: qué contenidos necesitas trabajar, cómo priorizarlos y cómo organizar el estudio para avanzar desde los fundamentos hasta problemas de nivel oposición.

Bloques temáticos del examen práctico de oposiciones de Física y Química

Bloques temáticos del práctico de Física y Química

La variedad de problemas que pueden aparecer en el práctico es enorme, pero no todos los contenidos tienen la misma presencia ni merece la pena prepararlos con la misma prioridad. A continuación encontrarás los principales bloques de Física y Química que conviene trabajar, junto con los tipos de problemas más habituales en cada uno.

Mecánica

La Mecánica es uno de los bloques fundamentales de Física en la preparación del práctico. Incluye contenidos como cinemática, dinámica, trabajo y energía, sistemas de partículas, rotación, estática y oscilaciones, que aparecen de forma recurrente en los problemas de oposición. Es además un bloque especialmente importante porque muchos de sus principios y herramientas se utilizan también en otras áreas de la Física.

El temario de las oposiciones se puede encontrar en este enlace del BOE (sí, sigue siendo el temario publicado en 1993), a partir de la página 17. Los temas que están directamente relacionados con este bloque son los temas 4, 5, 6, 7 y 9.

Puedes ver todos los subtemas de Mecánica y cómo prepararlos en la guía completa de Mecánica para oposiciones.

Bloques temáticos del examen práctico de oposiciones de Física y Química

Gravitación

Gravitación es otro de los grandes bloques de Física del práctico. Aunque en el temario oficial está concentrada principalmente en el tema 8, sus problemas aparecen con frecuencia en exámenes de convocatorias anteriores.

Para preparar este bloque es fundamental dominar herramientas como la conservación de la energía y del momento angular, el movimiento orbital y el cálculo de campos y potenciales gravitatorios. También pueden aparecer problemas que exigen aplicar el teorema de Gauss a distribuciones de masa, incluyendo planetas homogéneos o con densidad variable.

Puedes ver todos los subtemas de Gravitación y cómo prepararlos en la guía completa de Gravitación para oposiciones.

Electromagnetismo

Electromagnetismo es otro de los bloques clásicos del práctico de Física. Son habituales los problemas de electrostática, campos y potenciales eléctricos, movimiento de cargas, magnetostática e inducción electromagnética, entre otros. Es un bloque amplio y exigente, por lo que conviene trabajarlo con suficiente tiempo.

En el temario oficial, los contenidos relacionados se concentran principalmente entre los temas 19 y 25, aunque los temas 19, 20, 21 y 22 son los más directamente vinculados con buena parte de los problemas que aparecen en el práctico.

Puedes ver todos los subtemas de Electromagnetismo y cómo prepararlos en la guía completa de Electromagnetismo para oposiciones.

Física Moderna

La Física Moderna reúne contenidos muy variados y merece tener un lugar propio en la preparación del práctico. Si revisamos exámenes de convocatorias recientes de distintas comunidades autónomas, encontramos problemas relacionados con este bloque con suficiente regularidad como para no dejarlo de lado.

Normalmente, los ejercicios de este bloque no se caracterizan por tener un desarrollo matemático muy complejo, sino más bien por tener claros los conceptos más importantes que nos permiten resolver estos problemas. Esos conceptos son, como decía, muy variados. Principalmente: Física cuántica (efecto fotoeléctrico, efecto Compton), relatividad especial (cinemática y dinámica relativistas, choques y transformaciones de Lorentz) y Física de partículas y nuclear (leyes de conservación en desintegraciones, creación y aniquilación de pares). Los temas más claramente relacionados con este bloque son el 29, 30, 31 y los temas 35, 36 y 37.

Puedes ver todos los subtemas de Física Moderna y cómo prepararlos en la guía completa de Física Moderna para oposiciones.

Estática y Dinámica de Fluidos

Personalmente, situaría este bloque un escalón por debajo de los anteriores en cuanto a prioridad, ya que su presencia en los exámenes es menos regular. Aun así, merece la pena prepararlo: algunos de sus problemas pueden ser relativamente asequibles si se dominan bien los principios fundamentales, como ocurre con muchas aplicaciones de la ecuación de continuidad o del principio de Bernoulli.

En el temario oficial, los contenidos relacionados con este bloque se concentran principalmente en los temas 10 y 11.

Termodinámica

Termodinámica es otro de los bloques que incluiría entre los principales de Física, aunque en un segundo escalón de prioridad, junto con Estática y Dinámica de Fluidos. Sus problemas pueden alcanzar una dificultad considerable. Más que memorizar expresiones, es importante comprender bien los principios fundamentales y saber aplicarlos a situaciones diferentes.

Conviene dominar especialmente el primer y segundo principio de la Termodinámica, el trabajo y el calor en distintos procesos, ciclos termodinámicos, máquinas térmicas y entropía. Algunos problemas pueden exigir además deducciones matemáticas relativamente largas, por lo que es un bloque en el que la comprensión conceptual y el manejo matemático deben trabajarse conjuntamente.

Estos son los bloques de Física que considero prioritarios para preparar el práctico, aunque no abarcan todos los contenidos que pueden aparecer en un examen. Veamos ahora cuáles son los principales bloques de Química.

Química General

Química General es un bloque especialmente amplio y transversal, ya que engloba muchos tipos de problemas y es frecuente encontrar ejercicios (o apartados concretos de un ejercicio) que pueden encuadrarse dentro de él.

Aquí dentro se incluyen ejercicios muy variados. Por ejemplo: ejercicios de estequiometría avanzada y análisis de mezclas (mezclas de sólidos, análisis elemental y determinación de fórmulas, mezclas de gases y combustiones, reactivo limitante en recipientes cerrados), química analítica clásica (volumetrías por retroceso, volumetrías redox tipo yodometría, complexometrías con EDTA, gravimetrías), propiedades coligativas y disoluciones reales (mezclas líquidas ideales con ley de Raoult, ejercicios de crioscopía, ebulloscopía y presión osmótica, análisis de electrolitos y el uso del factor de Van’t Hoff), equilibrios simultáneos (ejercicios que mezclan ácido base y solubilidad con solubilidad condicionada por el pH, disoluciones amortiguadoras y ley de Henry), y análisis instrumental básico (espectrofotometría UV-Vis, ley de Lambert-Beer).

Como se puede ver, es un bloque muy heterogéneo. Algunos problemas pueden ser largos (por ejemplo, determinadas volumetrías), pero muchos siguen procedimientos relativamente sistemáticos una vez se comprenden bien. Por eso merece la pena trabajarlos aunque inicialmente puedan resultar costosos.

Equilibrio Químico

Equilibrio Químico es uno de los bloques prioritarios en la preparación del práctico, tanto por su propia relevancia como por su conexión con otros contenidos de Química. Dominarlo permite afrontar no solo problemas específicos de equilibrio, sino también ejercicios que combinan conceptos de ácido-base, solubilidad o termodinámica.

Entre los problemas más relevantes se encuentran los equilibrios en fase gas (cálculo de constantes, fracciones molares, predicciones cualitativas), los equilibrios heterogéneos (con solubilidad, precipitación fraccionada, formación de algún complejo) o termodinámica aplicada al equilibrio (relación entre energía libre de Gibbs y la constante de equilibrio, utilización de la ecuación de Van’t Hoff).

Estos ejercicios tampoco suelen salir de forma aislada en los exámenes de la oposición. Por ejemplo, en Extremadura (examen de 1996) salió un ejercicio sobre el grado de disociación del ácido fluorhídrico usando crioscopía. Al tratarse de propiedades coligativas y equilibrio de ácido-base, está a caballo entre varios bloques.

Puedes ver todos los subtemas de Equilibrio Químico y cómo prepararlos en la guía completa de Equilibrio Químico para oposiciones.

Cinética Química

Cinética Química tiene una presencia más limitada que Equilibrio Químico, aunque ambos bloques están estrechamente relacionados a nivel conceptual.

La variedad de ejercicios aquí es menor pero algunos pueden alcanzar una complejidad considerable. Los más típicos pasan por el uso de la ecuación de Arrhenius, la obtención de órdenes de reacción, la obtención de la ecuación de velocidad y la relación con el mecanismo de reacción (etapa lenta/rápida) o el uso de ecuaciones integradas de las distintas cinéticas.

Ácido-Base

Ácido-Base es otro de los grandes bloques de Química en la preparación del práctico. Además de su importancia en los problemas, su estudio está estrechamente relacionado con contenidos del temario de la oposición (tema 55, principalmente), por lo que trabajarlo bien puede resultar útil para ambas partes de la primera prueba.

Entre los problemas más relevantes tenemos el seguimiento completo de curvas de valoración, las disoluciones amortiguadoras y su estudio cuantitativo, la hidrólisis aplicada y el efecto en la solubilidad (mezcla con conceptos de solubilidad y precipitación), valoración de mezclas alcalinas (método de Warder, por ejemplo), problemas cada vez más frecuentes de análisis orgánico (no me dicen qué ácido tengo) mezclado con un ejercicio más típico de ácido-base (como en Galicia-2025, donde nos dan los datos comparativos de pH con una disolución de HCl) o ejercicios con ácidos y bases a muy baja concentración donde hay que tener en cuenta el equilibrio de autodisociación del agua. Este último es uno de esos casos en los que aplicar mecánicamente las aproximaciones habituales puede llevar a un resultado incorrecto.

Redox

Redox es otro de los bloques prioritarios de Química. Incluye problemas largos y complejos como las valoraciones redox y volumetrías (que también se pueden incluir en el bloque de química general, como comenté anteriormente) y otros relativamente sencillos que se repiten con mucha frecuencia.

Entre estos últimos destacan los problemas que trabajan la ecuación de Nernst y la relación de los conceptos redox con distintas condiciones (cálculo de potenciales en condiciones no estándar, influencia del pH, cálculo de energía libre de Gibbs y espontaneidad). Por supuesto, también se trabajan problemas que requieren el ajuste de ecuaciones por el método del ion-electrón y problemas de electrólisis, pilas y leyes de Faraday.

Química Orgánica

Este es el bloque más temido por muchos. Y no puedo culparles; puede ser muy duro. Es un bloque enormemente amplio y quienes nunca se han llevado especialmente bien con la Química Orgánica tienden a dejarlo de lado. Es una estrategia posible, pero implica asumir el riesgo de renunciar a una parte del examen cuando aparezca un problema de este bloque.

La cara más amable de este bloque son algunos problemas que arrancan con análisis elemental, combustión, propiedades coligativas… para la determinación de fórmulas empíricas y moleculares. Luego se suelen combinar con algún otro subbloque.

Por otro lado están los clásicos problemas de reacciones en cascada (compuestos A, B, C,…). Consisten en una secuencia de reacciones que me llevan desde un compuesto inicial hasta el compuesto final, y normalmente hay que describir cuál es cada compuesto. Incluyen una muy amplia variedad de reacciones. Por poner algunos ejemplos: Friedel-Crafts, nitración, ozonólisis, condensación aldólica, oxidaciones sucesivas, reactivos de Grignard, Markovnikov… Es, insisto, muy amplio el abanico de posibilidades. Este es uno de los principales motivos que empujan a muchos opositores a abandonar este bloque.

También encontramos problemas de estereoquímica e isomería, con ejercicios que exigen proyecciones espaciales o reglas de Cahn-Ingold-Prelog, ensayos de identificación analítica y espectroscopia (con reacciones cualitativas para discernir grupos funcionales, que también se pueden mezclar con los problemas de reacciones en cascada) y, por supuesto, fundamentos, mecanismos y cinética de las reacciones (ejercicios donde hay que dibujar o justificar paso a paso cómo y a qué velocidad ocurre la reacción).

Estos son, bajo mi punto de vista, los bloques de Química más relevantes para preparar el práctico de las oposiciones de Física y Química. No son los únicos contenidos que pueden aparecer, pero permiten establecer prioridades dentro de un examen con un abanico de posibilidades muy amplio.

El objetivo no es convertirte en la persona que más Mecánica, Equilibrio Químico u Orgánica sabe de tu comunidad autónoma, sino ser capaz de defender los problemas que te plantee el tribunal. Por eso, conocer qué contenidos merece la pena priorizar y organizar el estudio con una estrategia adecuada es tan importante como profundizar en cada bloque.

Por qué el práctico es donde más gente suspende

Ya lo he comentado antes, pero merece la pena insistir: el práctico es el principal filtro de las oposiciones de Física y Química. En mi experiencia, es la parte más difícil de superar y donde más opositores se quedan por el camino. Pero ¿qué hace que sea tan difícil? Bajo mi punto de vista, hay tres factores principales.

El primero y principal: la amplitud de contenidos

Si somos sinceros, en el examen podría caer cualquier problema. De hecho, aunque algunos patrones suelen repetirse, también encontramos que los tribunales (cuyo trabajo es realmente muy difícil…) consiguen sorprendernos con algún problema que no esperaba nadie. Esto hace que estructurar el estudio sea muy complicado.

¿Cómo te lo planteas? ¿Te coges el Tipler y el Chang y para alante? Yo, personalmente, no te lo recomiendo… Creo que aprenderías mucho de física y de química, pero no sé si irías bien preparado al examen práctico de las oposiciones de FyQ.

A mí me costó mucho interiorizar esta idea porque siempre quería dominarlo todo, pero creo que es muy importante entenderla: te estás preparando para una prueba específica. Se van a evaluar tus conocimientos de Física y de Química, pero eso no significa que tengas que estudiar «Física» y «Química» en general.

Hay que ser lo más específico posible. Identificar qué tipos de problemas aparecen, qué herramientas necesitas para resolverlos y hasta qué nivel merece la pena profundizar en cada bloque. Esa especificidad es una de las claves para preparar bien el práctico.

La dificultad psicológica

Todo lo anterior genera además una dificultad psicológica: nunca tienes la sensación de ir suficientemente preparado. Y eso te está mermando. Siempre tienes dudas, siempre estás preocupado por si te ponen algún ejercicio que no hayas visto nunca, que no te suene o que no sepas ni plantear.

Y lo entiendo perfectamente. Cuando me examiné salí muy contento porque no había dejado el examen en blanco. Durante las semanas o meses más cercanos al examen, estaba preocupado por llegar y que no pudiera plantear ningún problema. Recuerdo que se lo decía a mis padres casi a diario.

Cuando salí del examen habiendo resuelto todos los problemas menos uno, para mí fue un triunfo. Pero yo no iba con la seguridad de que iba a hacer eso. Yo me conformaba con no sentir que había tirado mi tiempo y que tenía que esperar otros dos años para tener otra oportunidad. Sin embargo, viéndolo con perspectiva, mis sensaciones no tenían ninguna justificación racional. Los exámenes anteriores mostraban patrones y yo dominaba buena parte de los conceptos y herramientas que aparecían de forma recurrente. Por tanto, lo normal era que el examen me saliera bien.

Mis padres me lo decían, mi pareja me lo decía, mis amigos y compañeros de biblioteca me lo decían… Pero cuando eres tú quien se está jugando la oposición, es mucho más difícil verlo.

El factor azar

El tercer factor es el azar. Y, nos guste o no, en una prueba que selecciona unos pocos ejercicios entre una cantidad enorme de contenidos, la suerte tiene cierta influencia.

Puedes llevar muy bien preparado un porcentaje muy alto de los bloques y encontrarte con un examen especialmente concentrado en ese pequeño porcentaje que has decidido dejar de lado. También puede ocurrir lo contrario: alguien que ha preparado muchos menos contenidos puede encontrarse con varios problemas que domina especialmente bien.

Yo, por ejemplo, había dejado prácticamente de lado la Óptica y me preocupaba equivocarme con alguna de las innumerables reacciones de Química Orgánica. Aunque llevaba bien preparados la gran mayoría de los bloques, sabía que podía encontrarme con un examen que penalizara mucho precisamente esas decisiones.

Este componente no podemos eliminarlo. Lo que sí podemos hacer es reducir su influencia: cubrir suficientemente los bloques más relevantes, evitar depender de unos pocos tipos de problemas y profundizar más en aquellos contenidos que tienen mayor utilidad para el examen. No podemos eliminar el azar, pero sí podemos reducir nuestra exposición a él.

Por tanto, la dificultad del práctico no reside únicamente (ni necesariamente de forma principal) en la complejidad individual de los problemas. La mayoría de opositores puede aprender a resolver, por ejemplo, un problema de disoluciones amortiguadoras si dispone del tiempo y los materiales adecuados.

El verdadero reto está en combinar tres cosas: abarcar una cantidad enorme de contenidos, gestionar la inseguridad que genera no poder dominarlo todo y reducir todo lo posible la influencia del azar.

Cuando yo me presenté al práctico (conseguí plaza a la primera; cuento mi experiencia con más detalle [aquí]) tuve suerte, o al menos no tuve mala suerte. El tercer factor no jugó especialmente en mi contra. Pero los otros dos sí dependían en buena medida de mí.

Tuve que aprender a gestionar las dudas sobre mi propio nivel y, sobre todo, a estructurar el estudio de forma mucho más específica e inteligente. Llegar a entender esto supuso un punto de inflexión en mi preparación.

Cómo organizar la preparación del práctico

La amplitud de contenidos del práctico obliga a tomar decisiones. El tiempo disponible es limitado y, por tanto, no basta con estudiar mucho: hay que decidir qué preparar primero, cuánto profundizar en cada bloque y cómo adaptar el estudio al punto de partida de cada opositor.

No existe una planificación perfecta que sirva para todo el mundo, pero sí algunos criterios que considero fundamentales para organizar la preparación.

Por qué bloques empezar

Es una muy buena pregunta y, por desgracia, no tiene una única respuesta. Una de las variables más importantes es tu formación de partida. No tiene sentido plantear exactamente la misma preparación para un físico que para un químico, un ingeniero químico, un bioquímico o un tecnólogo de alimentos. Aunque la base pueda ser la misma, hay matices que pueden cambiar.

El examen al que se enfrentan los opositores de una misma comunidad autónoma es el mismo, pero no todos parten del mismo punto y, por tanto, no todos necesitan recorrer el mismo camino para llegar preparados.

Si tienes una base mucho más sólida en Química, puede tener sentido empezar por ahí. Si te sientes más cómodo con Física, puedes hacer lo contrario. Lo importante es que, dentro de cada rama, mi recomendación sí es bastante clara: empezar por los bloques que proporcionan una base útil para los demás.

En Física, para mí ese bloque es Mecánica. Además de su importancia propia en el práctico, permite trabajar conceptos y herramientas que reaparecen continuamente en otros bloques: fuerzas, energía, momentos, movimiento, planteamiento de ecuaciones, manejo vectorial…

En Química empezaría por una Química General que permita revisar y consolidar conceptos transversales como mezclas, disoluciones, reacciones o estequiometría. Son contenidos que pueden aparecer como problemas independientes, pero también continuamente dentro de ejercicios pertenecientes a otros bloques.

A partir de ahí, Equilibrio Químico me parece uno de los siguientes pasos más razonables, porque proporciona una base importante para trabajar posteriormente contenidos como solubilidad o ácido-base y conecta con otras áreas de la Química.

Cuánto tiempo dedicar

¿Cuánto tiempo hace falta para preparar bien el práctico? Como casi siempre, depende del punto de partida, del tiempo disponible y del nivel al que queramos llegar. Pero si tengo que proponer una duración ideal, elegiría una preparación a dos años.

Este planteamiento permite dedicar el primer año principalmente a una de las dos ramas (Física o Química) y el segundo a la otra, sin dejar de repasar y mantener lo trabajado anteriormente. El orden ideal dependerá, de nuevo, de la formación y las fortalezas de cada opositor.

La principal ventaja es que permite profundizar mucho más sin necesitar una dedicación diaria incompatible con la realidad de muchos opositores: trabajo, familia y otras responsabilidades. Además, cuando llega el segundo año, buena parte de los conceptos trabajados durante el primero ya están construidos y el repaso resulta mucho más rápido que el aprendizaje inicial.

¿Se puede preparar en un año? Sí. Pero normalmente exige una dedicación semanal mucho mayor y obliga a priorizar de forma más agresiva. Si el tiempo es limitado, probablemente habrá que aceptar que algunos bloques quedarán menos trabajados para poder alcanzar un buen nivel en los más importantes.

El tiempo que necesita cada bloque dependerá de su amplitud, dificultad y de tu nivel de partida. Pero, si hablamos de la distribución global del estudio, considero que la mayor parte del tiempo debería dedicarse a preparar el práctico.

Eso no significa descuidar el temario. Hay que llevar un número suficiente de temas bien preparados y con un nivel de calidad adecuado. Pero el estudio del temario y la preparación del práctico no deberían entenderse como dos mundos completamente separados: muchos de los conceptos que necesitas comprender para resolver problemas forman también parte de los temas.

En Física y Química, el práctico es el gran filtro de la oposición. Por eso, una vez asegurada una base suficiente de temario, dedicar una parte muy importante del tiempo a resolver problemas, comprender herramientas y enfrentarse progresivamente a ejercicios de nivel examen me parece la estrategia más razonable.

Por dónde empezar a preparar el práctico

Para preparar bien el práctico, tarde o temprano hay que enfrentarse a problemas de examen. Y en Física y Química tenemos una ventaja importante: se conservan muchos enunciados de convocatorias anteriores, por lo que disponemos de una referencia bastante buena sobre el tipo de problemas y el nivel que podemos encontrarnos.

Al final, nos estamos preparando para una prueba muy específica y la preparación también debería serlo. Resolver ejercicios generales de Física y Química puede ayudarte a aprender, pero si tu objetivo es superar esta oposición, una parte importante del trabajo debería hacerse sobre problemas y herramientas que realmente te acerquen al nivel del examen.

Cuando yo me preparé, encontré bastantes ejercicios de convocatorias anteriores, pero muchas de las soluciones disponibles eran muy difíciles de seguir si todavía no dominabas el contenido. A menudo eran poco más que una sucesión de fórmulas, operaciones y resultados sin apenas explicación.

Y eso sirve para comprobar una solución cuando ya sabes resolver el problema. Pero sirve bastante menos cuando precisamente estás intentando aprender a resolverlo.

Por eso creé un material diferente: una colección de ejercicios de convocatorias reales resueltos y explicados paso a paso, incluyendo los fundamentos necesarios para entender qué estamos haciendo y por qué. El objetivo no es simplemente llegar al resultado, sino que puedas aprender las herramientas que necesitas para enfrentarte después a otros problemas por tu cuenta.

El resultado es un documento de más de 100 páginas con problemas de convocatorias anteriores de distintas comunidades autónomas y ejercicios de algunos de los bloques más importantes del práctico.

¿Prefieres empezar por un bloque concreto?

Si estás empezando a organizar la parte de Física, Mecánica es el bloque por el que yo comenzaría. Es uno de los pilares del práctico y te permite construir herramientas que después utilizarás en otras partes de la Física.

Puedes empezar por la guía de Mecánica, donde encontrarás los contenidos que conviene dominar y el orden en el que trabajarlos.

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